Esta es una pregunta que recibo en forma constante de muchos de los docentes con los que trabajo a diario. ¿Es necesario? ¿Cómo voy a enseñar algo que ni siquiera manejo? ¿Cómo supero los problemas técnicos? ¿Para qué sirve? Y muchas más…Lo que es real es que la mayoría de mis docentes manejan las nuevas tecnologías para el uso personal: mail, Facebook, pago de cuentas online, búsqueda de información, etc.
PERO ¿CUÁL ES LA BARRERA A SUPERAR CUANDO HAY QUE INCORPORARLAS A NUESTRAS PRÁCTICAS D EENSEÑANZA DIARIAS?
Analicemos juntos este artículo de Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna (España)
“Es un hecho constatable que el acceso a la tecnología y servicios digitales cada vez es más popular pudiendo calificarse ya como un fenómeno de masas. Pero una cosa es la utilización de las tecnologías/máquinas y otra bien distinta es un uso inteligente y culto de la información y comunicación a través de las mismas.
Creo que aquí radicará, en un futuro muy próximo, las diferencias y desigualdades sociales ante la tecnología: no en el acceso y disponibilidad de las mismas, sino en la calidad de uso. El mercado se está encargando de hacerlas disponibles: cada vez son más baratas, asequibles y de fácil manejo. Sin embargo, las diferencias vendrán dadas por lo que las finalidades y naturaleza de su uso. Aquellos grupos sociales con alto nivel formativo las emplearán con fines vinculados con la inteligencia y conocimiento colectivo. El acceso a la tecnología por parte de los individuos y grupos sociales sin la formación adecuada llevará a usos mecánicos o carentes de relevancia cultural, lo que provocará que los mismos sean más vulnerables a la dependencia tecnológica. Sin conocimiento adecuado el sujeto no desarrollará una apropiación significativa y valiosa de las herramientas digitales estando, en consecuencia, supeditado a ser manipulado por intereses ajenos a sus necesidades. El individuo que maneja distintas herramientas digitales, pero sin la suficiente capacidad crítica tenderá a realizar un uso consumista y seguramente sea un sujeto alienado y dependiente de la tecnología.”
Más adelante el autor sugiere que el uso de las TIC en el aula debe plantearse como un política educativa de Estado que facilite el acceso a niños y jóvenes. Pero qué pasa cuando el acceso ya está asegurado y se repartieron miles de máquinas entre niños y jóvenes; sin embargo el recurso sigue sin aprovecharse.
Y me gustaría aclarar que este no es un escrito que busqué soluciones mágicas, me pongo del lado de los docentes porque con ellos trabajo en las aulas y soy una más.
El recurso está pero son tantos los factores que nos llevan a no poder exprimirlo y explotarlo al máximo.
En este blog pondré en juego mis ideas, experiencias vividas, buscaré la opinión de varios docentes, de alumno, de padres e intentaré repensar mis prácticas como docente y construir dese donde hoy me encuentro parada.

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